Synology ha dado marcha atrás en una de sus decisiones más polémicas de los últimos años. Tras las duras críticas que ha recibido por parte de los usuarios más fieles, la compañía ha decidido eliminar las restricciones que obligaban a los usuarios a comprar sus propios discos duros. Esto solían ser algo más caros que los de la competencia.
La política, introducida a principios de año, hacía que los discos duros de terceros de marcas como Seagate o Western Digital fueran prácticamente inutilizables en los nuevos modelos de la compañía, como los DS925+, DS1825+ y DS425+. La medida fue recibida con una oleada de críticas por parte de usuarios y analistas, que la calificaron de abusiva y cortoplacista.
DSM 7.3 devuelve la libertad a los usuarios
La respuesta de la comunidad fue contundente: muchos usuarios se negaron a actualizar sus equipos y, según varios informes, las ventas de los nuevos NAS de Synology cayeron bruscamente. Ahora, la compañía ha rectificado de forma silenciosa con el lanzamiento de la última actualización de su sistema operativo, DSM 7.3. Con este nuevo software, los discos duros y SSD de 2,5 pulgadas de cualquier fabricante vuelven a ser plenamente funcionales.
Esto significa que se acabaron los mensajes de advertencia o la reducción de funciones al usar un disco de otra marca. Los discos de Seagate, WD y otros fabricantes funcionarán exactamente igual que antes. Eso incluye el acceso completo a las herramientas de monitorización, alertas y gestión de almacenamiento. Para los usuarios, la noticia supone un regreso a la flexibilidad y al ahorro de costes que siempre caracterizó a la marca.
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Aunque Synology no ha admitido públicamente el error, es muy probable que la presión de las ventas y el descontento generalizado han sido claramente los detonantes de este cambio de rumbo. El plan no solo no funcionó, sino que empujó a muchos usuarios fieles a la marca a buscar alternativas.

